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AMLO: error y silencio
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AMLO: error y silencio

Dos monólogos no hacen un diálogo.

 

 

Uno de los factores que sin duda han incidido en el proceso electoral del PRD, así como en toda sus expresiones, es el de Andrés Manuel López Obrador, quien tomó la decisión de hacerse del control de su partido a través de Alejandro Encinas a quien hizo su candidato y respaldó con miles de cartas a sus seguidores, llamándolos a votar por él.

El ex candidato presidencial tomó esta decisión para hacerse del control de las bancadas perredistas, que no tiene, y para pavimentar su acceso a la candidatura presidencial de 2012, que asegura con Encinas pasando por encima de Marcelo Ebrard.

En el actual conflicto postelectoral, que ha enconado las divisiones perredistas, ha guardado silencio, y por eso recurro a lo que confesaría como un error en el proceso de 1998, en el que siendo él presidente del PRD, llamó a elecciones en las que compitieron Jesús Ortega y Amalia García, y ésta ganó el proceso en medio de un cochinero tal que las anularon y tuvieron que llamar a otro proceso. Lo del cochinero, pues, no es una novedad en ese frente perredista. La segunda edición la volvió a ganar Amalia.

En su libro La Mafia que nos robó la Presidencia, (Grijalvo-2007), López Obrador habla por primera vez de aquel proceso y confiesa que el cochinero fue porque él se hizo a un lado, lo que reconoce como su error, a la voz de “No se os puede dejar solos”.

“Durante mi desempeño como presidente nacional del PRD cometí varios errores. Uno de ellos fue que, al final de mi gestión, cuando decidí retirarme, me propuse no involucrarme en el proceso electoral interno para elegir al nuevo presidente. Quise mantenerme al margen y se dio una elección muy complicada para el relevo en la presidencia. Participaron Jesús Ortega y Amalia García y hubo confrontación y crítica por el manejo irregular del proceso. Se anularon las elecciones para que entrara un presidente interino, Pablo Gómez Álvarez. Pero fue todo un escándalo, todo eso perjudicó al partido y me sentí culpable o responsable. Lo cierto es que caí en la indefinición. Pensé que me podían acusar de querer inclinar las cosas a favor de un grupo o de un candidato y, equivocadamente, decidí no participar para poner orden y buscar un buen desenvolvimiento del proceso interno. La lección es que, en estos asuntos, hay que optar, no convienen las medias tintas. A final de cuentas, la política implica optar entre inconvenientes.

“En una elección interna (...) se pueden cometer abusos, irregularidades, incluso fraude electoral, algo reprobable en un partido democrático. Se pierde la unidad, hay desprendimientos”.

Por eso, esta vez, López Obrador corrigió lo que entonces llamó su error; ahora ya no se abstuvo, optó y votó por Alejandro Encinas.

Y por eso el silencio.

Nos vemos mañana, pero en privado.

 

Fuente: http://www.milenio.com/